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EL TIEMPO: OLIVIERO TOSCANI, EL FOTO’GRAFO DE LA POLE’MICA

Postato il 15.05.2014 da write@toscani.com Commenti Commenti disabilitati su EL TIEMPO: OLIVIERO TOSCANI, EL FOTO’GRAFO DE LA POLE’MICA
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Le gusta decir que no es polémico, pero sus campañas le han dado la vuelta al mundo gracias a eso. Tampoco quiere hablar de Benetton, ni de la publicidad, y es cierto, hace 15 años que no trabaja para ellos. Pero Oliviero Toscani siempre será recordado como el fotógrafo de las controvertidas campañas para la compañía de los colores unidos.

Ahora tiene 72 años, y sigue experimentando con fotografiar los colores. En un par de semanas llegará a Colombia para hablar sobre ‘Fuerza creativa y casos exitosos’ en el Congreso Internacional de Mercadeo y Publicidad Incluyente, de ‘Chao, Racismo’, y quiere aprovechar para hacer un “retrato de colombianos” para su último experimento, Razza Umana, que presentaría en el país en septiembre.

–¿Qué busca con este proyecto?, ¿quiere registrarlas todas?

–No, no, no. No hay razas. Hay una sola raza humana. Cada hombre es único e irrepetible. Cada individuo es una obra de arte.

–Lleva desde el 2007 con Razza Umana, ¿por qué tantos retratos?

–Porque se dice que cuando se fotografía se roba el alma. Los musulmanes son los que lo decían. Esto me interesa mucho: fotografiar el alma. El alma es cualquier cosa intangible, que no se puede tocar, pero se puede fotografiar. El alma de cada hombre es única; viene a través de las expresiones de la cara, es muy interesante. Es mi misión como fotógrafo. Fotografiar el alma humana no es malo como tema, ¿no?

Para Toscani, el objetivo de la fotografía es la memoria histórica de la humanidad. Con la fotografía somos plenamente conscientes de lo que la humanidad hace en el mundo, dice. “Antes solo había palabras, y nada de lo que había se puede probar. Pero desde que hay fotografía, somos conscientes de todas las tragedias que la humanidad ha hecho y hace. Es la memoria histórica, la documentación de la condición humana”.

Así es como retrató a un bebé en el momento del nacimiento, o a Isabelle Caro, la modelo anoréxica que protagonizó la campaña ‘No-anorexia’ y que falleció tres años después de que Toscani le robara el alma y el anonimato.

–¿Polémico?

–No, no, no. Una fotografía es una fotografía. El resultado puede ser polémico, pero eso no me interesa. Yo no quiero provocar. Yo hago lo que soy capaz de hacer. Yo veo el mundo con mi visión única. Si después hay alguno que se siente ofendido, no me interesa. En cualquier caso, la provocación no es algo negativo. Provocar puede ser provocar intereses, provocar amor, provocar discusiones, provocar cultura, provocar… Ahora, cuando se dice ‘provocar’ viene de súbito un sentido negativo. Pero provocar tiene también un sentido positivo. Yo quiero ser provocado constantemente, Cuando voy al cine, quiero ser provocado de intereses, de curiosidad, de amor. Tenemos mucho pavor a la provocación, pero es algo muy positivo.

Lo acusaron de amarillista, de haber explotado el sufrimiento; ¿cuál es el límite de una foto?

–No hay límites. No hay límites. No me interesa la polémica después de mi foto. Ese es un problema de periodistas y otra gente. Yo solo hago la foto que me interesa, finito. Es una banalidad única. Ustedes deben reflexionar sobre eso, no yo.

Toscani es un hombre excéntrico –así me lo dice su hija–, y esta es una conversación rara: no habla español, lo “improvisa”; se exaspera ante las preguntas que no le gustan y responde: “No me interesa, qué otra questione”.

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